TUYOMASYO BLOG

miércoles, 13 de julio de 2016

WILFREDO PRIETO | El tres va por la izquierda



 Por Aylet Ojeda Jequín 




 Montaña con río / Montain with river 2014

Camión, pecera y peces / Long dumb truck, fishbowl with 2 red fishes, 18 m
Imagen por cortesía del artista



Ping-pong cuadrícula es la tercera exposición personal de Wilfredo Prieto en el transcurso de un año. La triada es resultado de un proyecto asumido por tres instituciones internacionales: el S.M.A.K. en Gante1, el Kunstverein de Braunschweig2 y el Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana. Tres monografías donde cada curador ha reagrupado la producción del artista desde 1995 y hasta nuestros días para crear diferentes juicios de aproximación a su obra.



Tres instituciones museales, tres curadores, tres espacios que distan no solo en su dimensión geográfica, también en el carácter de sus colecciones y el diseño de sus salas de exposición. Las obras de Wilfredo han transitado en este año por diferentes recintos: el llamado “cubo blanco” de un museo de arte contemporáneo donde la muestra fue de corte social y político; la arquitectura refuncionalizada o acondicionada para museo, pero donde aún quedan vestigios de un ambiente románticamente habitacional en sintonía con una selección de obras más íntima y cotidiana; y finalmente la primera planta de un museo nacional concebida como patio con áreas interiores y exteriores, que

por primera vez -desde su remodelación en el 2001- se utiliza en pleno para una exposición transitoria donde se presenta una visión más completa del quehacer del artista. Wilfredo Prieto interviene este, “su patio”, el mismo donde Lezama Lima fue visitante asiduo.



 Futuro incierto / Uncertain Future 2011

Bola de cristal / Crystal ball 20 cm ø
Imagen por cortesía de Jorge Mata




Ping-pong cuadrícula convoca a apostar por el tres, por esta exposición cuyo mayor reto ha sido concentrar un conjunto importante de su creación en la cuadrícula del patio del museo, la mayoría nunca antes exhibida en Cuba. El título refiere una fusión entre lo aleatorio -el azar contenido en un juego donde la destreza del impacto de la pelota de celuloide define la fortuna del jugador- y lo matemático, el orden lógico de las cosas en el universo de la existencia misma.


Wilfredo es un artista realista3, no como noción derivada de la academia, sino desde la determinación del paisaje real como espacio de inspiración donde el mundo de los objetos cotidianos deviene material absoluto en la concepción de sus obras, sin recurrir a la mimesis, sencillamente desde la apropiación del significado. No se puede encasillar a Wilfredo como un deudor de quien una vez firmara como R. Mutt sin saber que hacía historia4. Sus obras trascienden el concepto de readymade cuando la puesta en valor del supuesto objet trouvé está en función de una idea que activa la eterna dicotomía entre significante y significado. Para esto se vale del título, encontrando en el lenguaje esa zona necesaria de experimentación gnoseológica que le permite entender y explicar la realidad a través de asociaciones lógicas de ideas.



Aunque la obra intenta no tener un estilo propio, pues cambia en función de la idea, podemos intuir asociaciones que radican sobre todo en el juego de paralelismos, en la meticulosidad de la factura, en la extrema sencillez o la economía de los recursos de algunas, y en la grandilocuencia de un simple acto en el espíritu de la megalomanía nacional. 

 


Vista general de la muestra.
Imagen por cortesía del artista





Desahogo / Relief 2015 Neumático de coche

quemado / Burnt truck tyre 27 cm ø 108 cm

Imagen por cortesía del artista





Las ideas de Wilfredo activan códigos que no escapan del referente local, aun cuando parecen ser diseñadas para funcionar con cualquier tipo de público, y es que resulta difícil eludir la educación sentimental, más si la vocación llegó casi a la par con el arribo del llamado Período Especial, cuando todo escaseaba y nos convertimos en artífices de magias y conjuros para cubrir las necesidades básicas. Podemos deducir que el minimalismo de sus obras es producto de la precariedad propia del contexto cubano -preterida hoy a un lugar del inconsciente mientras Wilfredo circula por las grandes urbes-, demostración fehaciente de cuan flexible y agradecida resulta la creatividad.



En consonancia con la alusión al contexto cubano el recorrido de esta exposición comienza por la izquierda. El tres al que apostamos va en esa dirección. Así se establece un paralelismo entre el “orden” referido en el discurso político de esta nación y “el caos del desorden” que simboliza la izquierda como sinónimo de mercado negro, noción derivada del marco económico donde todo concepto encuentra su justa valía. Ahora me pierdo inspirada en la obra de Wilfredo y los silogismos, ¿seguirá siendo un mal augurio levantarse con el pie izquierdo?



La Habana, abril de 2015





Discurso/ Speech 1999
Papel de periódico y azulejos / Newspaper, tiles. Dimensiones variables / Variable dimensions
Imagen por cortesía de Jorge Mata







NOTAS:

1.- Hablando mal de las piedras, S.M.A.K., Gante, Bélgica, 1 junio de 2014.

2.- Vista al jardín de Helene Hollandt, Kunstverein de Braunschweig, Alemania, diciembre de 2014.  
3.- Entrevista a Wilfredo Prieto. La Habana, 4 de marzo de 2015, 10:30 am.  
4.- Seudónimo con el que Marcel Duchamp firmó la obra Fountain en 1917.






Otras obras de la exposición



 Paisaje abstracto de Regla / Abstract Landscape of Regla 2015
Muro / wall 440 x 280 x 30 (max grosor) cm
Imagen por cortesía de Jorge Mata



 Imagen por cortesía del artista




One Million Dollars 2002
Billete y espejos / notebill, mirror 25 x 7 x 16 cm
Imagen por cortesía del artista



Save Box / Caja guardada 2014
Cartón, caja fuerte/ Cardboard, safe box 50 x 50 cm
Imagen por cortesía de Jorge Mata








            Dos Zapatos y dos medias / Two shoes and two socks 2012
Zapatos y calcetines / Shoes, socks. Dimensiones variables / Variable dimensions
Imagen por cortesía de Jorge Mata

 


Desahogo / Relief 2015 
Neumático de cochequemado / Burnt truck tyre 27 cm ø 108 cm
Imagen por cortesía del artista







Matriuska / Matryoshka 2001 
Tanque de cemento, tanque de hierro, tinaja de barro, cubo de plástico,
jarra de porcelana, vaso de cristal y agua / Cement 120 cm high, 100cm diameter
Imagen por cortesía de Jorge Mata






Y una de arena / And a Pile of Lime 2011
Arena / Sand Dimensiones variables / Variable dimensions







Para más información:


Habana, la exposición personal ‘Ping-Pong Cuadrícula’

https://www.youtube.com/watch?v=aW2lkI90l9U



‘Hablando mal de las piedras’, SMAK en Gent, Bélgica

https://www.youtube.com/watch?v=qD_kZypv14ohttps://www.youtube.com/watch?v=qD_kZypv14o



Metropolis - Wilfredo Prieto

http://www.rtve.es/alacarta/videos/metropolis/



Metropolitan - Wilfredo Prieto

http://artistproject.metmuseum.org/4/wilfredo-prieto/











































lunes, 13 de junio de 2016

WIFREDO LAM EN EL REINA SOFIA



 Autorretrato, II 1938.
© Wifredo Lam, VEGAP, Madrid, 2016
Imagen extraída del plegable de la exposición


Wifredo Lam ocupa un lugar paradójico dentro del arte del siglo XX. Su obra es fruto de la circulación de ideas y lenguajes; del deseo de configurar un medio singular y propio desde el que tensionar y desestabilizar las certezas y categorizaciones de cualquier signo. Abre, de esta manera, una brecha en las lecturas lineales de la modernidad eurocéntrica, proponiendo un relato divergente y ecléctico, que invita a la reconsideración constante de su práctica y de las reducciones binarias centro-periferia.

Nacido en Sagua la Grande, Cuba, en 1902, se traslada a España en 1923 con una beca para estudiar en la Academia de Bellas Artes de Madrid. Su trabajo se impregna de referencias plurales, fruto de una mirada atenta al contexto, desde los maestros del Museo del Prado en primera instancia, hasta las formas del expresionismo alemán y la vanguardia de Pablo Picasso, Juan Gris, Henri Matisse o Joan Miró. Mantiene, sin embargo, cierta distancia respecto a estos movimientos, situándose en un espacio personal desde el que problematiza los lenguajes y motivos europeos. Trabaja con el papel de manera predilecta y sus formas inician un camino de simplificación y depuración desde planteamientos iniciales más clásicos.




 Wifredo Lam ante una de sus obras de la serie Brousses en su taller de Albissola, 1963
Imagen extraída de: www.museoreinasofia.es


Interesado también por las cuestiones sociopolíticas que le rodean, las relaciones de dominación y las lecturas marxistas, incorpora figuras y escenarios sociales como en Campesino (1926) o Campesina castellana (1927), y entrada la década de los años treinta, se compromete con la causa republicana. A esta conciencia crítica se le suman crecientes inquietudes en torno a la realidad colonial y su integración en diversas estructuras como la social o la artística. Poco antes, sufre una de las mayores tragedias personales: su esposa, Eva Píriz, y su hijo fallecen de tuberculosis. Estos acontecimientos se traducen en dos autorretratos, uno de ellos presentado en esta muestra –Autorretrato, II (c.1938)–, que reflejan una severa esquematización de los rostros devenidos en óvalos monocromos. Un lenguaje expresionista con el que trabaja la noción de máscara, de identidad en conflicto y psique fracturada.

En mayo de 1938, el devenir de la Guerra Civil lo fuerza a un exilio en París, donde conoce, aconsejado por Picasso, la estatuaria negra del Musée de l’Homme. Dos años después, debido a la ocupación de París por las tropas alemanas, se ve obligado a un nuevo éxodo y se dirige a Marsella. Allí coincide con André Breton y parte del círculo surrealista, que despiertan su interés por las prácticas colectivas y automáticas (cadáveres exquisitos, dibujos colectivos, cartas del Jeu de Marseille [Juego de Marsella]). Lam participa de estas sesiones y realiza numerosos cuadernos de dibujos a tinta china con figuras híbridas que anuncian las obras de la vuelta a Cuba. 




 Vista general de la exposición
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
                                            Imagen extraída de: www.museoreinasofia.es



En 1941, con el ánimo mermado tras dos exilios, emprende una vuelta a su país natal. La Cuba del régimen de Gerardo Machado, marcada por la precariedad, la corrupción y el racismo, le decepciona profundamente y le lleva a entrar en contacto con la escena artística e intelectual de la isla para construir un relato divergente de la identidad cubana. Comparte con Lydia Cabrera, Fernando Ortiz, Virgilio Piñera, José Lezama Lima y Aimé Césaire el deseo de trazar nuevas narrativas y resistirse a retratos impositivos, planteando una modernidad “otra”. Lam toma de Fernando Ortiz el concepto de “transculturación” desde una perspectiva plástica, definiendo su pintura como “un acto de descolonización”. Reivindica, de esta forma, la pluralidad y el cruce de culturas que constituyen la identidad colectiva de la isla y también la suya personal, ambas inestables e híbridas. María Zambrano identifica en sus obras de los años cuarenta, como en El sombrío Malembo (1943), La luz de la jungla (1944), Oyá, divinidad del aire y de la muerte (1944) o El rumor de la tierra (1950), una sensibilidad musical y órfica, dominada por figuras cada vez más esquemáticas con las el artista desvela y recoge el ritmo, el rumor y el silencio inquieto bajo la aparente calma de la naturaleza tropical. Reaparece la dialéctica de la máscara, la tensión entre lo visible y lo invisible, entre las lecturas impuestas y las reivindicadas.







Vista general de la exposición
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
Imagen extraída de: www.museoreinasofia.es



A partir de 1952, a medida que su repercusión internacional crece, el artista emprende una serie de viajes y vuelve a instalarse en París. Las exposiciones internacionales se multiplican, sobre todo al lado de los artistas de CoBrA, que le presenta su amigo, el artista Asger Jorn. La espontaneidad, la dimensión colectiva y el interés de este grupo por el arte popular, lo llevan a confrontarse con nuevos materiales, como la terracota, medio que le seduce por la liberación espontánea que procura y la intervención del azar en el proceso de creación. En 1954, junto con Asger Jorn, conoce la población italiana de Albissola, importante centro de producción de cerámica, donde en 1962 compra una casa en la que residirá regularmente hasta el final de su vida. Durante el año 1975 realiza unas trescientas cerámicas, cuyos símbolos remiten a sus obras plásticas y comienza a trabajar en su obra autobiográfica El nuevo Nuevo Mundo de Lam, que mostrará en 1976: una cartografía de afinidades poéticas y sociopolíticas, que refleja el rico abanico de referencias y lenguajes, y la determinación de hacer con ellas un discurso personal. Trabajador infatigable, su vida se extingue en 1982, tras haber terminado los grabados para su último libro de artista, L´Herbe sous les pavés, sobre un texto de Jean-Dominique Rey.



 Sin título, Cerámica realizada en Albissola, 90 cm de Diámetro. Italia,1977
Colección Claudio Ferrioli
De la muestra “Lam eres imprescindible”, Kcho Estudio Romerillo Laboratorio para el Arte. 2014
Imagen por cortesía de Jorge Mata



Texto extraído de: www.museoreinasofia.es

Wifredo Lam en el Reina Sofía
Desde el 6 abril  al 15 agosto, 2016
Edificio Sabatini, Planta 1



 

Vista general de la exposición
Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid
Imagen extraída de: www.museoreinasofia.es



Organización:
Centre Pompidou, Musée national d’art moderne, París, en colaboración con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid y Tate Modern, Londres

Comisariado:
Catherine David / Manuel Borja-Villel (comisariado de la exposición en Madrid)

Itinerario:
Centre Pompidou, París (30 de septiembre de 2015 – 15 de febrero de 2016); Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid (5 de abril – 15 de agosto, 2016); Tate Modern, Londres (14 de septiembre de 2016 – 8 de enero de 2017)





lunes, 30 de mayo de 2016

EDUARDO PONJUÁN | Bésame mucho



Por Corina Matamoros




Eduardo Ponjuán en la inauguración de su muestra personal Bésame mucho,
Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana
Fotografía cortesía de Jorge Mata



 Las primeras obras de Eduardo Ponjuán adquiridas  por el Museo Nacional de Bellas Artes datan de 1986. Veintiocho años después le es otorgado a este creador el Premio Nacional de Artes Plásticas. Y aunque no es el único artista coleccionado por el Museo merecedor de tan preciado lauro, sin dudas es un evento que reconforta la paciente, invisible y previsora labor curatorial. Es un logro del artista, de la mirada precoz que aquilató su obra, del Museo que entonces como hoy auspició, así como de la cultura actual, nutriéndose de una tradición viva en un certero acto de construcción patrimonial. 

Lo que nunca esperé fue que en el Museo preparáramos en 2014 una muestra donde Ponjuán fuera tan distinto, tan otro Ponjuán, siendo siempre el mismo. Aquellos dibujos de 1986 -realizados junto al entonces muy joven René Francisco Rodríguez, otro Premio Nacional- son cartulinas trabajadas con grafito donde se entremezcla una amalgama de temas e imágenes de alucinada fantasía. Scriptorium  y El tiempo que fluye a media noche son los elocuentes títulos de visiones enjaezadas con la mejor literatura. El propio Ponjuán se asombra hoy al evocarlas y las describe, con humor, como excesivas y barrocas, donde había de todo, como en botica. 




 Who cares. Esmalte y óleo sobre tela, 2014 
200 x 300 cm 
Fotografía cortesía de Jorge Mata



  
Han pasado muchas cosas en la trama creadora de este hombre ilustrado. De ello dan cuenta sus numerosas exposiciones, sus agradecidos alumnos, la crítica que hoy lo ensalza y la que lo silenció, sus hijos, sus amigos. Cuantiosas referencias e imágenes rastreables en catálogos y entrevistas nos harían evocar, por ejemplo, cómo el artista acostumbraba al uso de textos prolíficamente pintados sobre el lienzo; incluso a lienzos donde solo aparecía pintada una palabra, hecha con idéntica parsimonia que la demandada por un paisaje, un retrato o por cualquier otro género tradicional. O sus elaborados y elegantísimos libros-objetos e insólitas esculturas.


Quiero, sin embargo, enfocarme en su ahora. Veo hacerse los amplios lienzos de esta nueva muestra en su apartamento, mientras el calor de agosto abrasa y las niñas están de vacaciones, descalzas, jugando en el piso fresco. Quiero comprender cómo este hombre, el pintor más “literario” que he conocido, se ha despojado cada vez más de toda imagen, como quien se desnuda, y se adentra en las aguas profundas de una aparente nada.

Hiperrealidades se ven en estos lienzos: una hoja de papel rayado esperando una caligrafía que no llega; un pos-it en blanco, un negativo Polaroid, el rasgón de una hoja, el reverso de una postal sin dirección ni dedicatoria, tres hojas vacías… Hay aquí soledades, vacíos, despejes. Hay un pintor que huye hacia el límite de la representación por el camino de una profunda depuración de las imágenes. Con ilusionismo voraz, minucioso, insólito, nos hace percibir estas cartas y postales desnudas, convertidas en formato de vectores para el diseño mayor del cuadro. Lo hace como si se tratara de un diseñador gráfico, simplificando formas, llevándolas hasta la mayor ausencia de detalles posible; hasta donde lo admite una pintura que quiera representar, simular a la perfección el “falso absoluto” de las cosas -puedes tocarlas de tan vívidas- para dejarnos esta emoción escurridiza e imprecisa de soledad, de despedida, de desamor.




 45 RPM. Acrílico, esmalte y óleo sobre tela, 2014
200 x 300 cm
Fotografía cortesía de Jorge Mata


 Ponjuán parece haber recorrido todos los caminos de ese diferendo ancestral entre dos poderosos contendientes: palabra e imagen. Cada época, cada personalidad creadora le ha proporcionado matices propios y él no ha cejado en tantear los suyos. Ya nos había demostrado sobradamente que toda escritura, toda palabra, puede ser leída finalmente como imagen. No hay más que deleitarse en su obra Utopía: un conjunto de seis lienzos de mediano formato que forman las seis correspondientes letras del título, con el añadido simbólico de pintarlas según los caracteres del alfabeto cirílico. Lo que  hoy nos traen los lienzos de Bésame mucho son  otros matices del citado diferendo histórico: se trata de que más allá de esa ductilidad del texto para ser leído como imagen se puede constatar también, en las nuevas piezas, cómo participa la imagen pictórica de la lógica lingüística.


A la larga, el artista ha probado toda la línea de fuego entre signo pictórico y signo lingüístico. Y seguramente ha comprobado, con tácticas y estrategias muy distintas desde que comenzó a crear - como variables han sido en la historia de las artes y el pensamiento- cuán inconstantes pueden ser las fronteras de esta guerra, cuántas paces y altos al fuego pueden negociarse y cuánto se necesitan entre sí estos supuestos contrarios, siguiendo la lógica de W. J. J. Mitchell.

Cada una de las distintas respuestas que ha dado el artista a esta disquisición en su trabajo está asociada a una operación  de estirpe conceptual,  amparada en un pensamiento teórico-cultural muy bien estudiado y asumido en el arte cubano de las últimas décadas. Por eso, aunque tan distinto, es el mismo Ponjuán de siempre: un artista prendado de la sorprendente reversibilidad pictórico- lingüística.

Bésame mucho - pareciera decir el creador. No me reproches este abandono de las imágenes; déjame desmochar con furor estos lienzos como arbustos venenosos; déjame sentir el vértigo al borde mismo del abismo y presentir, allá en el fondo, “como si fuera esta noche la última vez…” el río abstracto de la pintura.
Déjame elegir símbolos, cualquiera de esos simplísimos que puedo insertar con un clic de mi laptop, y magnificarles el despojo impersonal hasta que destilen sus soledades prêt à porter. Déjame hacer con ellos, que nada dicen, una línea de silencio que pueda leerse como memoria.
Bésame mucho por esta anudada emoción que arrastro. Escucha ese sensual bolero que obligo como un Sísifo su piedra y convierto en partitura metálica, de pared a pared, para que persista y dure siempre, como la música escapada de la victrola que escuchaba cuando niño. Permíteme por hoy que la canción tan recordada sea un simple y callejero tendido eléctrico. No diré más: solo bésame mucho.

Añadiéndose a esta ya sustanciosa peculiaridad creadora, otra línea de fuerza cruza el conjunto de piezas exhibidas en el Museo Nacional. Consiste en esa disyuntiva entre lo que el artista muestra y lo que guarda; entre lo que quiere compartir y lo que reserva para sí. Se trata de una nube densa donde cuaja la sensibilidad personal por cohabitación de emociones, memorias, objetos preferidos, métodos de trabajo y decisiones de poética. El lugar donde fragua la cifra del creador.



 Vista general de la muestra
Fotografía cortesía de Jorge Mata


 En la instalación Unmonumental -título en inglés de un libro sobre esculturas hechas con materiales informales- Ponjuán nos permite por un momento atisbar algo de esa nube donde apreciamos, entre otras cosas, la única foto que guarda de su abuela, los dibujos sobre cartuchos que le recuerdan los realizados durante su infancia, la piedra que lo acompaña siempre, el plano de la instalación eléctrica de su departamento o la base de una escultura de Loló Soldevilla encontrada casualmente en un basurero. Unmonumental es una ventana interior, organizada según ese desvariado monólogo que un individuo  va sosteniendo con su propia vida.

El monumental ascetismo lingüístico y formal de los amplios lienzos y de la instalación Bésame mucho, acoplados en una misma sala, parece alcanzar su efusivo desagravio en el desborde emocional de esta pieza-vitrina, dispuesta en solitario y alejada de lo grandilocuente, que el artista nos ha dejado ver solo por esta vez, colmada de esos pequeños y humildes objetos que arrastran las memorias.






   Septiembre 2014




Otras obras de la exposición



 Bésame mucho. Instalación, dimensiones variables, 2014
Fotografía cortesía de Jorge Mata








Unmonumental. Instalación, 2014
240 x 646 x 60 cm
Fotografía cortesía de Jorge Mata



 
    

 Stick notes. Óleo sobre tela, 2014

200 x 200 cm
Fotografía cortesía de Jorge Mata


 



  

 Imágenes generales

Fotografía cortesía de Jorge Mata



Desde Tuyomasyo agradecemos la ayuda brindada por Corina Matamoros y  Eduardo Ponjuán, para la realización de este Post.