martes, 3 de agosto de 2010

EL PAISAJISMO DE MAIKEL MARTINEZ





Ritos y silencios, óleo sobre lienzo 2009.


Es lógico deducir del paisajismo de Maikel Martínez el aura inobjetable del “tomasismo”. No son pocos los cultores contemporáneos del género en Cuba que deben su inspiración a la nueva energía con que el virtuosismo de Tomás Sánchez rescatara, en su momento, un ejercicio de aprehensión que ya parecía extenuado.

Pero hay un latido subyacente en la interpretación gráfica de ese entorno rural que circundó gran parte de la joven biografía de Martínez que lo distingue del último gurú del paisajismo cubano. Hablamos de un componente conceptual que lo distancia de la actitud contemplativa y filosófica del maestro, y es aquel que nutre en sus atmósferas surrealistas un contenido ideologizante. Porque Maikel Martínez no solo refleja en la porción de paisaje, la belleza natural que absorbe y filtra la sensibilidad congénita de una percepción fotorrealista, sino que la recicla en términos de alegoría para describir el mundo interior de un ser forzadamente desplazado en términos territoriales y afectivos.




Lo simple y lo compuesto, óleo sobre lienzo 2009



El pulso pulcro de su paisajística se vale de una simbólica transida para referir la épica de partidas, sentimientos de pérdida, escisiones emocionales y soledades que le ha tocado vivir a una sucesión generacional que ya abarca cinco décadas. Por ello, las ficciones naturalistas y las visiones de campiñas se despojan del idealismo contemplativo para convertirse, a partir de la condensación minimalista de los referentes bucólicos - palma, nube, vegetación, bohío, cuerpo acuático-, en testimonios de una consecuencia poco feliz de la historia. El paisaje de este artista es, por tanto, más un propósito transformable que un acto de captura sensorial. Desde su ritual de introspección y silencios, emerge una distopía embellecida con la poética del dibujante, pero al final, enrarecida como toda distopía. En este caso, la recreación del ambiente cálido del paisajismo tradicional cede paso al extrañamiento y a la deconstrucción de la complacencia. Hay una intención abrumadora al desproporcionar la presencia física del individuo ante su procedencia. ¿Será un acto de determinismo raigal o la manera de plasmar la frustración a escala de individuo? Queda a consideración del observador, más lo cierto es que pocas veces un ser humano ha sentido tanto el peso de ser “isla” como en las representaciones de Maikel Martínez.

Jesús Rosado / West Miami – Febrero de 2010






El diálogo, óleo sobre lienzo 2009.







2 comentarios:

  1. Francamente excelente! Maikel Martinez otro creador imprescindible...Me dejó sin habla y con el recuerdo colgado en mi paisaje.
    Tenchy

    ResponderEliminar
  2. Muy buen texto, jesús y linda obra la de Maikel.

    ResponderEliminar