lunes, 27 de septiembre de 2010

INGENIERÍAS MENTALES ⎮ Las eras imaginarias de Carlos Estévez y Carlos González

Por Joaquín Badajoz


video

Tuyomasyo presenta a Carlos Gonzalez y Carlos Estevez en Panamerican Art Projects
Video Producido y realizado por Elias Millan.


Da gusto cuando el hilo de Ariadna de una curaduría está tan bien oculto que dos muestras aparentemente inconexas pueden conducir al laberinto de un mismo sueño. Más aún si el diálogo esconde umbrales de lectura que, una vez traspasados, las hacen vibrar como si formaran parte de una orquesta cósmica.

Oblivion, de Carlos Estévez y, About Life, de Carlos González, que se exhiben en la galería PanAmerican Art Projects, de Wynwood, curadas por Irina Leyva-Pérez, aluden a una de las grandes inspiraciones renacentistas: la imitación de la vida. Una obsesión humana que cinco siglos después persigue aún su consumación. Partiendo de medios y estéticas diferentes cada uno crea, a su manera, dentro de ese sueño de la razón que, según Goya, produce monstruos. Y algo hay de monstruosidad, en efecto, en estas obras-artefactos, en la medida en que se revelan narraciones y criaturas ficcionales, que la contención y la mítica desmarcan de la tendencia hacia la figuración grotesca gratuita de parte del arte contemporáneo, acercándolas en el tiempo al taller o la fragua renacentista. A la manera de Leonardo, el primer artista ingeniero, cada pieza es un ensayo de entendimiento que intenta descifrar o reconstruir la mecánica de la vida. Estévez, desmontando la arquitectura humana, apelando al zoomorfismo androide, clasificando al hombre como una maquinaria armada que contiene el universo, incluso el de sus propias creaciones; González, por su parte, ensamblando elementos, explorando nuevos mensajes tacto-sensoriales dentro de una vegetación voraz, que semejan plantas carnívoras de un invernadero postindustrial no exentas de sensualidad erótica.

Aunque Oblivion, la muestra personal de Estévez (Cuba, 1969), es esencialmente bidimensional, no se puede evitar compararla con proyectos esculturales, estudios para llevar a un formato tridimensional. Sus pinturas recuerdan códices, planos de un universo voraginoso y teatral --"láminas'', "tratado ontológico de la existencia humana'', las llama justamente Andrés Isaac Santana en sus palabras a la expo paralela que inaugura Estévez el 1ro. de octubre en la galería madrileña Luz y Suárez del Villar-- rescatados del olvido a través de un proceso de arqueología simbólica. Pero Oblivion no es sólo olvido, sino también extinción y perdón; y esta polisemia marca el espíritu de una obra, donde la memoria se reescribe como un palimpsesto infinito en el que dejan sus marcas sucesivos hombres efímeros.

No hace falta gran capacidad de abstracción para acercarse a estos teatros de androides, e imaginarse caminando entre figuras estilizadas, manieristas, suspendidas como marionetas. Los que conocen la obra de Estévez recordarán esculturas anteriores, como Designio del espíritu (1997) y Visionario (1998), en las que el artista llevó a escala natural fragmentos de este retablo imaginario. Sería un proyecto costoso y osado, es cierto, pero de una magia inolvidable.

Tres lienzos de gran formato realizadas con óleo y lápiz: Apocalipsis cotidiano, Diluvios íntimos y Batallas permanentes de la existencia transitoria, todas del 2010 --las más grandes realizadas por Estévez hasta la fecha, afirma el catálogo de la muestra-- son el centro de esta exhibición formada por 9 lienzos, tres cajas esculturadas y 29 dibujos al gouache y lápiz sobre papel Hanji, de la serie Proyecto Ambar. En todas ellas existe un flujo de conciencia que conecta el universo de concatenaciones mecánicas. Sus homúnculos descerebrados, víctimas de una limpia lobotomía, se dedican a reproducir la vida, sumándose al tránsito, con la parsimonia de un ritual que ya conocen demasiado bien. El cuerpo humano es, además, un collage complejo que sólo adquiere humanidad desde el rostro o la máscara. Cuerpos que contienen el universo, sus ciudades, sus catedrales; cuerpos fonógrafos, liras de doble resonancia, anatomías de fluidos como fuentes o pilas bautismales. Dos piezas que vale la pena destacar son Conspiraciones íntimasPosesiones transitorias (2010), con medios mixtos, que vuelve sobre el tema del ser como receptáculo, en este caso, un arlequín muestra en su tórax vitrina, como el anaquel de un taxidermista, una fauna de coleópteros e insectos disecados, de belleza y perfección casi artificial.
(2010), en un formato esférico: mapamundi de la escritura como posibilidad, que en su dualidad de creadora y espejo, adquiere una connotación femenina, encarnada en un teclado falda; y la caja




Invitación a las muestras
"Oblivion", de Carlos Estévez y `About Life', de Carlos González en PanAmerican Art Projects

Las esculturas de Carlos González (Cuba, 1954) se han complejizado con el tiempo. En About Life el artista suaviza los ángulos metálicos, pasa de lo que pudieran haber sido abstractos insectos metálicos con extremidades punzantes, o artefactos voladores, en su obra reciente anterior, a recrear una especie de vegetación seductora y acechante. También deja atrás la rigidez, añadiendo tentáculos de látex como en Receptor (2010) y anteras o pistilos de acero flexible (Secret Signals, 2010). Para lograr este efecto se vale de la incorporación, junto a las estructuras de acero inoxidable o bronce, de materiales más

maleables, como madera, cera, fibras sintéticas de poliéster (Dacrom) y esponja de poliuretano. Dos obras representativas de este cambio son Pioneer (2010), una vaina o quilla de acero inoxidable, repleta de semillas o lenguas ríspidas, como una metáfora del viaje interior, del autodescubrimiento, y More and less (2010), en acero inoxidable, madera, Dacron, cera y resina. Si su obra anterior tenía una filosa intimidación, esta invita al acercamiento, al juego de seducciones, al intercambio con ese mundo vegetal incógnito, como muestra mejor la serie de relieves rasgados en cartulina y acrílico Guide Lights, que se exhibe en una sala aledaña. Esas piezas artesanales y delicadas que ensayan sobre la relación entre los vegetales y la visión óptica del color de los insectos, acentúan su intención de la obra de arte como trampa visual.

Si Estévez muestra al hombre como anteproyecto y centro receptor del mundo exterior, González abunda en la relación con ese entorno que nos rodea, con su majestuosidad de universo ignoto. Como colofón de ambas muestras me han quedado resonando estas palabras de Estévez en su obra Apocalipsis Cotidianos, que me parece resume ambas muestras bien: "Quizás el mundo de hoy es sólo el ensayo de un proyecto mejor que Dios no ha realizado aún''.


Joaquín Badajoz es escritor, curador y crítico de arte. Escribe de arte para diferentes publicaciones y galerías.

"Oblivion", de Carlos Estévez y `About Life', de Carlos González, hasta el 16 de octubre, en PanAmerican Art Projects, 2450 NW 2 Ave., Wynwood, FL. (305) 573-2400. http://www.panamericanart.com./


Texto extraido de El Nuevo Herald, Miami 2010 en: http://www.elnuevoherald.com/2010/09/26/808551/ingenierias-mentales-las-eras.html



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