viernes, 7 de enero de 2011

Adiós a Rufo Caballero

Desde Tuyomasyo queremos transmitir a los familiares y amigos de Rufo Caballero, nuestro más sentido pesame. Su fallecimiento es una gran perdida, para nuestra cultura y para sus seres queridos. Desde este espacio queremos rendir tributo a este crítico y ensayista cubano, rescatando un post publicado por nosotros el 9 de octubre de 2010 y que recoge una de sus últimas apariciones públicas, con motivo de la presentación de su último libro "Agua Bendita". El texto lleva la firma de nuestro colaborador Ernesto Sierra. Descansa en paz Rufo, que Olofin te acoja en su seno.

To iban echu.

Jorge Mata



LA ISLA RODEADA DE AGUA BENDITA │ Apropósito de "Agua Bendita", el más reciente libro de Rufo Caballero

Por Ernesto Sierra


Al emprender la lectura de Agua Bendita, el más reciente libro de Rufo Caballero, me viene al recuerdo la metáfora de Alfonso Reyes cuando define el ensayo como el «centauro de los géneros».






Portada del libro
Agua bendita, Crítica de Arte 1997-2007.

EDITADO Artecubano Libros Ediciones Cubanas y Letras.

Imagen de Cubierta El ojo del Huracán, De Reinerio Tamayo (Oleo sobre lienzo, 60 x 160 cm . 2008)



Para explicar su alegoría dice Reyes que en el ensayo «hay de todo y cabe todo, propio hijo caprichoso de una cultura que no puede ya responder al orbe circular y cerrado de los antiguos, sino a la curva abierta, al proceso en marcha, al etcétera». Es el caso de Rufo. Aunque el volumen se acompañe del subtítulo Crítica de Arte, 1987-2007, la lectura íntegra del texto nos revela lo estrecho del rótulo, pues el autor, quien hace años viene demostrando que es un creador, un hacedor que puja por pasar a mayores, nos entrega –a la manera del Aleph borgiano- un punto en el que se resume un universo entero, el cual, como apunta Reyes, asimila el discurso y la manera de hacer de la tradición, y a la vez se nos encima henchido de modernidad y futuro.


Agua Bendita no es una mera recopilación de textos. Si resulta obvio que Rufo recopila cerca de cincuenta textos críticos sobre el arte cubano contemporáneo, que fueron apareciendo a lo largo de los últimos veinte años en diversas publicaciones periódicas, al reunirlos en un libro el autor rehuye toda práctica al uso, cualquier facilismo, para brindarnos una entidad autónoma, con vida propia.

Rufo no sucumbe a la tentación de presentar los textos con una organización cronológica y, haciendo suyas las bondades y los retos del discurso poscrítico, reinventa, corta, pega, recrea, fabula, inventa personajes, tira de las orejas a la tradición, sacude el cuerpo dormido y empolvado del discurso crítico, viste la toga y el birrete unas veces, y otras se pasea desnudo por las páginas, para ofrecernos un texto que es a la vez, discernimiento y mito, realidad e imagen.





Rufo Caballero en la presentación de su Libro Agua bendita.

Sábado del Libro en la Plaza de Armas, Habana Vieja. 25 de Septiembre de 2010. Foto, cortesía del autor



Así, por ejemplo en “Voces de una galería. Cien años de Carlos Enríquez”, primer texto del libro, un poscrítico, un semiótico, un estudiante de arte, un Carlos Enríquez en movimiento, junto a un amigo suyo, artista también, que firma Marcelo, son la funciones semióticas a través de las cuales Rufo teje la urdimbre narrativa de su ensayo fabulado, ejercicio que anunciará lo poco ortodoxa que será la estructura interna de su libro. De manera que nos enfrentamos a un texto que promueve el ejercicio del criterio desde la belleza que ofrece la práctica de la ficción. Un gesto creativo que busca hacer suyo aquel “dulce et utile” horaciano y que cuenta entre nosotros con el memorable antecedente Ella escribía poscrítica, de Maggie Mateo.

En este sentido el libro será un reto constante al lector, pues no existe, en lo formal, ni en los contenidos, la línea Áurea, la pretendida coherencia que se exige muy a menudo a escritores, críticos e investigadores. Agua Bendita se parece a Rufo, es Rufo. El mismo aclara en sus palabras introductorias que, con los años aprendió que cada tema pide su tono y, fiel a esa creencia, se desdobla y metamorfosea en la multiplicidad de temas que abarca su apetito de conocimiento y contemplación.

En otros textos nos muestra la faceta del crítico que sistematiza, clasifica, orienta, alimenta una historiografía. Buenos ejemplos resultan el texto dedicado al tratamiento de la figura de José Martí en la plástica cubana o, “Pipi de lado. La sexualidad y el erotismo en la plástica cubana”, en el cual no escatima tiempo ni cuartillas para trazar un amplísimo recorrido por la obra y las estéticas de los más notables cultores del tema en nuestra pintura. Allí la ventura con el lenguaje vuelve a estar presente, aunque ya no con el carácter lúdico del ejercicio poscrítico, sino que se refina e imbuye del tema, se erotiza la palabra, como lo dejan ver, por ejemplo, los párrafos dedicados a Mariano Rodríguez, los cuales resuenan todavía en mis oídos.

También es visible también el crítico que se adentra en los secretos de las poéticas y los procesos. En esta línea resultan emblemáticos: “Bailarina en la oscuridad. Una teleología de la resistencia en el entorno social y estético del cubano”. Cultura artística y epistemología; “Allí”. El espacio en el arte cubano contemporáneo y “Arte cubano 1981-2007: Dime lo que más te ofende”. Textos en los que se esfuerza en desentrañar las esencias de procesos y temas de gran complejidad, en los cuales, para utilizar un término que le resulta caro, se centra en intentar una cartografía de los mismos.

Y está el Rufo que reúne y recorre todos estos matices en la gran variedad de temas que despiertan su interés y son objeto de su ojo crítico. Es común ver en sus textos cómo sale y entra airoso de varios temas, en los cuales a veces nos preguntamos a dónde quiere llegar pero siempre priman la coherencia y la amplitud de miras.




De izquierda, a Derecha: Ernesto Sierra, Mónica Olivera (presentadora) y Rufo Caballero

Sábado del Libro en la Plaza de Armas, Habana Vieja. 25 de Septiembre de 2010.

Foto, cortesía del autor.



Por eso me resulta insuficiente el subtitulo de crítica de arte, si entendemos en el término con la estrechez conceptual que lo hemos heredado, arte como “la bellas artes”. Rufo hace rato que sobrepasó esa frontera y en sus textos corren igual suerte la pintura, el audiovisual, el cine, el uso del lenguaje, la literatura, la música, en un sentido más trascendente. Rufo no intenta desentrañar la esencia de un arte en si y para sí, sino que se replantea el proceso cultural en toda su dimensión. Es un estudioso de la cultura y de esa entelequia que llamamos “lo cubano”. Observa y analiza su entorno con la sed del hombre del renacimiento.


Toda valoración humana es subjetiva, la de Rufo la es pero, por sobre todo, sobresale su honestidad ejemplar. Era Angel Rama quien afirmaba, a propósito de los escritores, que eran estos los que escribían los libros pero que eran los críticos quienes daban forma a la literatura. Y es cierto que la historia del arte conoce de escamoteos escandalosos. Rufo desde su humilde mirador no silencia, más bien amplifica hasta por exceso. En sus análisis no hay omisiones de nombres ni tendencias, presenta, clasifica, alaba o critica, pero no fomenta piñas ni ninguneos. En su práctica profesional no hay espacio para los provincianismos que tanto afectan todavía a nuestros procesos culturales.

Sus textos y él mismo son polémicos, lo sabemos, como que los firma Rufo Caballero, y no Fuenteovejuna o ese prolífico autor que es Anónimo. No escribe para complacer sino para invitarnos a abrir los ojos y a confrontar nuestras certezas e incertidumbres.

No soy de los que gustan de contar los libros. Más puedo decir de Rufo y de su obra, tiempo y espacio habrá en otro momento, le guardo el afecto y la admiración de nuestros años de estudiantes en que no nos eran ajenos los rigores del aula y las peripecias vanguardistas de El Huevo Real, la revista mural de la Facultad de Artes y Letras, en aquellos años ochentas. Fueron los años de beber en Bajtin, Auerbach, Hausser, Humberto Eco, Octavio Paz, Canclini, Ticio Escobar y muchos otros autores que circulaban de mano en mano. Otros los olvidaron, Rufo Caballero los engulló y de qué manera.

Aquí termino. ¡Qué esta agua nos bendiga a todos!



De izquierda, a Derecha: Ernesto Sierra, Mónica Olivera (presentadora) Rufo Caballero, Rubén Friol y Abel Sierra.

Sábado del Libro en la Plaza de Armas, Habana Vieja. 25 de Septiembre de 2010.

Foto, cortesía del autor.




Del Autor de este post:

Ernesto Sierra (Güines, 1968),. Es Escritor y Profesor Universitario. Graduado en Letras de la Universidad Por la de La Habana y Diplomado en Estudios Amerindios Por la Casa de América de Madrid. Artículos suyos aparecen en Publicaciones periódicas cubanas y Extranjeras. Ha Dictado Cursos y Conferencias en Latinoamérica, Europa y los ESTADOS UNIDOS. Es MIEMBRO de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de la Unión de Periodistas de Cuba y de la Asociación Internacional de Hispanistas.



El blog de Ernesto: http://sierraernesto.wordpress.com/2010/10/03/la-foto-mas-famosa-del-mundo/





10 comentarios:

  1. Andres Isaac Santana desde Facebook7 de enero de 2011, 9:03

    Celebro que hagas esto por La Voz de la crítica y lo mejor y más serio del pensamiento cultural cubano de las dos últimas décadas, aunque me consta que se molestaría por leer esta frase mía. Si de algo alardeó Rufo fue de satirizar la hegemonía en todos los niveles. Ojala sus detractores alcanzasen a comprender que una cosa es el hombre, el ser humano que puede errar y otra, muy distinta, el crítico, el ensayista, el profesor, el narrador. El polemista y fundador de pensamiento y una escritura con sello propio.

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  2. Raymaluz González desde Facebook7 de enero de 2011, 9:05

    Recuerdo nuestra última conversación en la Habana en la que le pedía que me "bautizara" con su Agua Bendita y el se reía y me decía "y con dedicatoria y todo..." ¡qué tristeza!

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  3. Los detractores amigo mío vienen con el manual, todos los que nos dedicamos a estas labores, de una forma u otra tenemos detractores, pero es el tiempo quien coloca a todos en su justo lugar, Borges insitita mucho en ello y no le falta razón. Cuando publicamos este post, se molesto a algún que otro colega, que en cubierto y de manera privada se creyó en el derecho de pedir explicación. A lo que respondí como decimos en la tierra “la libertad se consigue, con el filo del machete” y mi machete es Tuyomasyo, por eso que menos puedo hacer que honrar la memoria de un ser como Rufo Caballero. Nunca llueve a gusto de todos querido Andrés.

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  4. Andres Isaac Santana desde Facebook7 de enero de 2011, 11:42

    Tienes razón. Te dejo un beso y con él una solicitud: deseo escribir un un texto de despedida que te enviaré para que lo valores a los efectos de tuyomasyo.

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  5. RUFO DESTILABA INTELIGENCIA Y AGUDEZA, ESOS DETRACTORES CONOCEN POCO SU OBRA Y CASI NADA A LA PERSONA QUE FUE.
    QUE EN PAZ DESCANSE.
    ERNESTO GONZALEZ

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  6. Hombres tan grandes como Rufo, etan por encima de sus detractores, mucho quicieran tener una obra tan fecunda como la suya.

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  7. ALINA GALLIANO desde Facebook7 de enero de 2011, 18:51

    MI MÁS SENTIDO PESAME QUE DESCANSE EN PAZ ABRAZOS PARA SU FAMILIA Y AMIGOS

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  8. Martha Limia desde Facebook8 de enero de 2011, 3:19

    En realidad es una pena. Nicolás Lara, mi esposo,que había coincidido con el en un jurado en Pinar del Rio lo recuerda siempre con mucho carino y Rufo que era fan de la obra de Nicolás en su libro Aqui lo que hace falta es no morirse le dedica una muy acertada critica.
    Siempre lo recordaremos.

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  9. Alejandro Aguilera desde Facebook8 de enero de 2011, 5:23

    Una persona llena de ideas y deseos de trabajar, Asi lo recuerdo, El tiempo pondra todo en su justo lugar, El tiempo y los libros que dejo.Los mejores recuerdos...

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  10. Gini Miguez Lima desde Facebook11 de enero de 2011, 5:25

    Me duele la muerte de Rufo, un joven que prometía mucho, brillante critico de arte y ensayista, investigador y Profesor titular de la Escuela de Letras. Ya no tendremos la oportunidad de nuevos libros, se fue pronto, te extrañaremos todos los que te conocimos, descansa en paz.

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